jueves, 4 de septiembre de 2014

La EGIS como performadora de la realidad: La flexibilidad en la práctica de un dispositivo institucional.

Dado el mercado de vivienda social consolidado en Chile a raíz de las políticas neoliberales implementadas post golpe de estado, emergen figuras que facilitan el funcionamiento del mercado, asegurando el encuentro entre la oferta de la demanda (Farías, 2014). Uno de estos mecanismo son las EGIS (Entidades de gestión inmobiliaria social) o ahora llamadas Entidades Patrocinantes. El rol que juega esta figura en las relaciones que se establecen en el mercado de la vivienda de interés social, serán abordados desde la idea de performatividad de Callon (1998), entendiendo esta como el uso de un aspecto de la economía por parte de un actor, y la transformación del entorno por este aspecto. La performatividad aleja la idea de que las teorías y dispositivos económicos son neutrales y no tienen efecto sobre la realidad tanto al ser generados como en su uso y aplicación.

Entendiendo la EGIS desde esta óptica, el modo de funcionar de esta será relevante en los resultados que genera, tanto a nivel de las relaciones de los actores que coordina –beneficiarios, estado y constructoras- como a nivel del producto que busca entregar –los conjuntos de vivienda.

La política de vivienda social en si ha demostrado tener importantes efectos y externalidades, dado su modo de funcionar, el más importante de ellos es en la configuración de las ciudades chilenas, en las que ha aparecido una fuerte segregación socio espacial, relegando a las familias de menos ingresos a las zonas periféricas (Hidalgo 2007, Farías 2014). Esto es resultado de las débiles regulaciones y especificaciones respecto a la ubicación de los conjuntos de vivienda social, lo que permite a las inmobiliarias comprar terrenos en la periferia, los que son atractivos por su bajo precio y por su tamaño que permite construcción a gran escala, ambos aspectos que reducen costos y permiten maximizar ganancias.

Esto ha implicado cambios en la política de vivienda, sin embargo estos no han tenido grandes efectos en las dinámicas segregadoras. La política de vivienda social neoliberal tuvo las erradicaciones forzadas como punto de inicio, y durante mucho tiempo las dificultades que enfrentan las familias confinadas a las periferias no vieron otra opción posible. Hoy que los efectos negativos de esta dinámica, como el poco acceso a servicios, a transporte, los largos tiempos de viaje, entre otros, han puesto el foco en el tema de la calidad de la vivienda y de la nueva vida en la vivienda entregada. Y con esto han surgido grupos que se niegan a ser expulsados del lugar donde han vivido durante toda su vida (Sugranyes, 2011) , así como también organizaciones que han tomado como misión ayudar a cambiar estas dinámicas y poder contribuir a la obtención de una vivienda que no genere creciente exclusión (Atria, 2009).

Esto muestra como dentro de un marco de normas definidas, ciertos actores buscan generar resultados diferentes de los usuales. Es decir hay una búsqueda por hacer performativa la acción, con otra idea de la realidad, o cuestionando la realidad existente. Estos actores deben encausar su acción a través de los canales establecidos y los aspectos económicos que ya están en juego. Así podemos entender a la EGIS como un dispositivo, que no es neutro, ni en su diseño ni en su aplicación. Vamos a entender un dispositivo socio-técnico bajo el concepto de mediadores de Latour (2005), como  elementos que “transforman, traducen, distorsionan y modifican los significados o los elementos que se supone transportan" (Latour 2005, p.39), a diferencia de los intermediarios que solo transportan, sin alterar lo transportado. En este caso entenderemos lo transportado como el proceso de gestión, y diremos que se puede transformar y modificar, ya que la figura de la EGIS tiene diferentes formas de funcionar, las que pueden distinguirse a priori por el tipo: pública, privada con fines de lucro, o privada sin fines de lucro, sin embargo siguen siendo la misma figura que tiene la misma función y atribuciones (MINVU, 2013).

Uno de los elementos que la literatura reporta como distintivo entre los tipos de EGIS, es la relación más o menos cercana con alguno de los actores, lo que generalmente viene dado por sus objetivos. En este contexto destacan las EGIS privadas sin fin de lucro como particularmente cercanas a las comunidades, y esto también se refleja en sus objetivos, que están orientados hacia la comunidad, en contraste de EGIS privadas con fin de lucro que se orientan a la ganancia y tienden a enfocarse en atraer a constructoras y generar ganancias propias (SUR 2011, Ellen y Voicu 2006). En base a esto, es importante no solo observar la EGIS como mediador que permite diferentes configuraciones, sino también a las personas que performan estas configuraciones, y las redes asociadas, las relaciones personales que sustentan la gestión de una EGIS con los actores involucrados (Granovetter, 1985). Esto es entender a la EGIS como un nodo en el que relaciones confluyen, un espacio donde se forman redes para la consecución de un fin: la producción y entrega de una vivienda.

Tomando en cuanta estos elementos, se examinará diferentes tipos de gestión de EGIS, y además de ver en que difieren en su gestión, se observará sus resultados y las redes que conforman. Entonces, la pregunta que guía esta investigación es la siguiente: ¿Los diferentes modelos de gestión que pueden desarrollarse bajo el modelo de las Entidades de Gestión Inmobiliaria Social (o Entidades Patrocinantes) generan procesos de acceso a la vivienda y resultados diferentes? De ser así, ¿Cuáles son estas diferencias y como son las redes que articulan?

Para poder abordar esta pregunta, la metodología a utilizar será analizar al menos tres casos de EGIS, que tengan gestiones diferentes, poniendo especial atención en el proceso por el cual organizan la demanda y gestionan la construcción de la vivienda, se observarán sus resultados en calidad de la vivienda (tamaño y ubicación), y se establecerán las redes que están asociadas a esta gestión y los actores que involucra. Este análisis será realizado en base a fuentes secundarias y revisión de documentos.


Resultados:

Una revisión de literatura permite ver que existen algunas diferencias entre las diferentes tipos de gestión. Sin embargo no es posible asociar un resultado específico a  cada una, siendo los resultados diversos. Un elemento que si muestra una asociación es el tamaño de los proyectos y el tipo de EGIS. Proyectos de 50 a 100 viviendas predominan en EGIS públicas, para EGIS privadas, con y sin fin de lucro, el tamaño usual es de 101 a 150, y proyectos de 151 a 200, o de más de 200 viviendas solo se presentan bajo la gestión de EGIS privadas con fin de lucro, esto pese a que hay un esfuerzo por mantener un limite de 150 viviendas por proyecto. Tamaños mayores generalmente están asociados con mayor distancia de la ciudad y los servicios, pues suelen encontrarse en la periferia.

Como casos particulares de gestión aparecen en la literatura dos: TECHO y el MPL. Ambos se articulan como EGIS privadas sin fines de lucro. La primera es una fundación que se configura como una organización con una misión respecto a la erradicación de campamentos. Genera una red de voluntarios con los que interviene en diferentes campamentos, ayudándolos y acompañándolos de modo integral, y promoviendo la transición a la vivienda definitiva, siendo quienes gestionan esta transición. Dentro de sus preocupaciones esta el poder brindar una vivienda de calidad, lo mejor situada posible y generar el plan de habilitación social correspondiente (Atria, 2009). La particularidad es su red de voluntarios, que es muy extensa y reúne a estudiantes, secundarios y universitarios, quienes dan vida a una red de apoyo muy densa para las familias, generando vínculos entre ellos.

Por otro lado el Movimiento de Pobladores en Lucha, es un movimiento que surge de la toma de Peñalolén, luego de su erradicación reubicando en diferente comunas, así surge este grupo que liderado por pobladores y universitarios, se resistieron a la erradicación, pues no querían salir de la comuna en la que habían vivido toda su vida. Así deciden organizarse y generar su propia EGIS para gestionar su propio proyecto de vivienda. En este proceso son apoyados, acompañados y asesorados por estudiantes universitarios. Ellos son gestores y demandantes al mismo tiempo, y logran gestionar, pero además son quienes construyen, pues con el tiempo generan la empresa “Emepeele” la que el 2011 ya estaba construyendo tres proyectos de vivienda (Sugranyes, 2011).

Nuevamente se ve un nexo entre voluntarios externos y los pobladores, pero de una naturaleza diferente, con un enfoque y agenda política, y con objetivos acordes a esto. Posteriormente de este núcleo deviene el Partido Igualdad.

Al realizar esta revisión de literatura enfocada en casos particulares y en caracteristicas de las EGIS, que incluyó una búsqueda de fuentes de datos sobre esta entidad de gestión, se cuestiona la metodología planteada en un comienzo, considerando la opción de estudiar uno de los dos casos mencionados o los dos para poder establecer comparaciones en la performatividad de dos modelos de gestión diferentes en el marco de la EGIS privada sin fin de lucro.


Bibliografía:

Atria, J. (2009). Capital Social y Voluntariado: claves para un financiamiento solidario de la vivienda social. El caso de la fundación Un Techo para Chile.Revista INVI, 22(61).

Callon, M. (1998) ‘Introduction: The Embeddedness of Economic Markets in Economics’, in M. Callon (ed) The laws of the markets: Blackwell Publishers/ The Sociological Review.

Ellen, I. Voicu, I. (2006). Nonprofit Housing and Neighborhood Spillovers. Journal of Policy Analysis and Management, Vol. 25, No. 1 (Winter, 2006), 31-52

Farías, I. (2014). "Improvising a market, making a model: social housing policy in Chile". Economy and Society.

Granovetter, M. (1985). Economic Action and Social Structure: The Problem of Embeddedness, Requena, F(ed) Análisis de redes sociales: orígenes, teorías y aplicaciones.

Hidalgo, R. (2007)."¿Se acabó el suelo en la gran ciudad? Las nuevas periferias metropolitanas de la vivienda social en Santiago de Chile". Revista EURE, v.33 n98, Santiago.

Latour, B. (2008). Reensamblar lo Social; Una introducción de la teoría del Actor Red. Buenos Aires, Manantial.

Ministerio de Vivienda y Urbanismo (2013). "Cuáles son las obligaciones de las Entidades Patrocinantes". Recuperado el 25 de agosto de 2014, de http://proveedorestecnicos.minvu.cl/2013/12/cuales-son-las-obligaciones-de-las-entidades-patrocinantes/


Sugranyes, A. (2011). "La reconstrucción social del subsidio habitacional" en Centro Cooperativo Sueco, El camino posible: Producción social del Hábitat en América latina (pp. 45-56). Ediciones Trilce.

SUR Profesionales Consultores (2011). Investigación del funcionamiento de las Entidades de Gestión Inmobiliaria y Social en la Política Habitacional. Santiago, Chile. 

lunes, 25 de agosto de 2014

La actual gestión de la vivienda de interés social en Chile: La EGIS como dispositivo de coordinación con despliegue diverso.

  
El mercado de la vivienda de interés social en Chile se ha desplegado, como muchos otros del área de las políticas públicas, a través del mercado (Farías, 2014). Problemática de larga data, la provisión de vivienda a los segmentos más pobres de la población ha pasado por diferentes momentos en las políticas del Estado, todos los cuales, independiente de sus características y rol del Estado en ella, fueron deficientes en paliar el déficit hasta los años  80s y, en especial, 90s, donde se ven niveles de construcción de viviendas sociales nunca antes vistos (Hidalgo, 2007).

Este fuerte aumento en la cantidad de viviendas de interés social construidas fue fruto del sacrificio de la calidad a manos de privilegiar la cantidad. Esto ha tenido terribles consecuencias, desde la materialidad y tamaño de las viviendas, hasta la segregación a gran escala. Las primeras dos problemáticas se han logrado revertir a través de regulaciones a los estándares, respecto de los materiales a utilizar y el metraje cuadrado mínimo que deben tener estas viviendas, y así evitar la aparición de más casas Copeva o casas de nylon (Herman, 2012), o nuevas casetas de Malloa o casas pitufas (Noemi, 2006). Sin embargo, el elemento de segregación no ha sido resuelto y es todavía un tema complejo de abordar, con intentos poco exitosos como el subsidio a la localización.



Las críticas derivadas de los resultados de la política habitacional implementada en dictadura y llevada a cabo hasta los años 90s dieron paso a la Nueva Política Habitacional (NPH) que rigió del 2006 al 2010, y que tiene por pilares fundamentales “reducir el déficit, mejorar la calidad y promover la integración social” (Sur, 2011 p.21), y que entre otras cosas, introduce la figura de la EGIS (Entidades de Gestión Inmobiliaria Social). Esta nueva figura cumple el rol de coordinar a todos los actores involucrados en el proceso de asignación de una nueva vivienda, a saber: Estado, quien da los recursos para la construcción, las Constructoras e inmobiliarias, quienes construyen y ejecutan los proyectos, y las personas o beneficiarios, a quienes se les ha asignado el subsidio y son los receptores del producto, a saber una vivienda de interés social donde podrán habitar. Las EGIS selecciona a los beneficiarios, administra los subsidios y da asistencia técnica, el MINVU se queda con la función fiscalizadora del proceso.

Esta figura viene a cristalizar un proceso de muchas variaciones y ajustes respecto al rol que cumple el Estado frente a la provisión de vivienda social, y los elementos que ha decidido externalizar o delegar en otros. Si bien es cierto que en Chile ha sido más frecuente un Estado que delega ciertas funciones en este ámbito, también ha tenido momentos donde se ha hecho cargo no solo de gestionar, sino también de construir, como en los años 70s. Con la implementación de las políticas neoliberales y la adopción del mercado como política pública, no solo se ha institucionalizado y oficializado el rol de las inmobiliarias y constructoras como ejecutoras de las viviendas, sino que además se han ido complejizando también las funciones asociadas a la coordinación y fiscalización, surgiendo entidades como las PSTA (Prestadores de asistencia técnica) o las EO (Entidades organizadoras), que asumían funciones que anteriormente tenía el Estado. 



Actualmente el Estado delega la coordinación de todos los actores involucrados en el proceso de provisión de vivienda social –incluido el mismo Estado- en las antes llamadas EGIS (Entidades de Gestión Inmobiliaria Social), y desde el 2011 llamadas EP (Entidades patrocinantes).

La aparición de la figura de la EGIS descentralizó el registro, que hasta antes de la NPH era único, y permitió organizar la demanda de manera colectiva, subsanando una de las principales críticas a la política anterior, al modo de asignación que no solo destinaba a las familias más pobres a verdaderos bolsones de pobreza en las periferias de las ciudades, sino que además lo hacía de manera individual, generando conjuntos nuevos con familias extrañas entre si, perdiéndose las redes y los contactos del lugar donde residían anteriormente. Así las EGIS o EP ahora son las que organizan la demanda.

Según el mismo MINVU las obligaciones de estas entidades son:
  • Organización de la demanda habitacional (cuando corresponda).
  • Realizar acciones para obtención y aplicación del subsidio.
  • Diseño y elaboración de proyectos de arquitectura e ingeniería.
  • Desarrollar proyectos y velar por su correcta ejecución, iniciando obras según el reglamento.
  • Diseño y ejecución del Plan de Habilitación Social.
  • Verificar cumplimiento de la reglamentación vigente (del programa, norma constructiva, etc.).
  • Asegurar aplicación de ahorro y aportes de terceros.
  • Verificar idoneidad técnica del contratista y aplicación Manual de Inspección Técnica de Obras.
  • Mantener relación con SERVIU (informes, instrucciones, formatos, calificaciones, organización de hitos de proyectos, informe de cambios, etc.).
  • Informar a SERVIU de adscripciones a proyectos.
Tanto las EGIS como las EP han adoptado tres tipologías: Pública (como por ejemplo los municipios), privada sin fines de lucro (como fundaciones y corporaciones) y finalmente, privadas con fines de lucros (empresas o consultoras), y el listado de ellas puede encontrarse en la página web del Ministerio de Vivienda. Tan solo en el región metropolitana las EP habilitadas alcanzan las 137, y en todo Chile son 647. Si bien las obligaciones que rigen a estas entidades son las mismas, los modelos de gestión varían (Sur, 2011; Valenzuela, 2012) y se pueden ver resumidas en el siguiente cuadro:

Tipos de EGIS y sus características
Fuente: Valenzuela, 2012. 

De este modo puede verse que el espacio de maniobra para estas entidades es amplio, y que pese a una misma normativa pueden diferenciarse entre si, más aún cuando el número de EP es tan alto.

Saliendo un poco del caso de Chile y mirando a la experiencia internacional, cabe destacar que la existencia de entes coordinadores y gestores de la vivienda de interés social no es exclusiva de Chile, sin embargo el formato de la EGIS o EP es propio de países donde impera un modelo económico neoliberal. Así, un caso similar puede verse en Estados Unidos, donde así como en chile en Chile, en la vivienda “al igual que en otros ámbitos de la provisión de servicios públicos, el Estado pasa a cumplir un rol financiero y regulatorio, pero delega en consultoras privadas la generación de servicios o productos” (Valenzuela, 2012 p.26). El trabajo de Ellen y Voicu (2006) da cuenta de cómo en el contexto estadounidense pueden verse diferencias entre las organizaciones gestoras con y sin fines de lucro. Dos diferencias son importantes de rescatar: la diferencia que produce en el resultado la orientación hacia el lucro, cuando hay fin de lucro se tienen resultados más eficientes en cuanto a cantidad, mientras que cuando no hay fin de lucro los resultados son mejores en calidad. La segunda diferencia a destacar es la que tiene relación con el involucramiento con las comunidades, que se vería mucho más presente y fuerte en entidades sin fin de lucro.

Respecto a estas diferencias Ellen y Voicu (2006) dirán, a través de una revisión a la teoría de las empresas sin fines de lucro, que cuando se puede regular y fiscalizar la calidad del producto serán mejores en la provisiones de servicios y/o productos las empresas con fin de lucro, mientras que si el mercado es asimétrico en información y la fiscalización de la calidad del producto es difícil, serán mejores proveedores del servicio y/o producto las empresas sin fin de lucro.



En el contexto chileno, como ya fue dicho, también está la figura de la entidad pública, representada por las municipalidades, lo que introduce una arista más, y no es tan fácil trazar la línea que se vislumbra con el análisis del caso estodunidense. Algunos autores como Sugranyes (2011) dirán que las EGIS surgen en un contexto de poca regulación, y que se desviaron de su espíritu mediador y gestor, acercándose mucho más hacia las inmobiliarias y constructoras, mientras que rescata el trabajo de agrupaciones como el MPL (Movimiento Pobladores en Lucha) que logran gestionar su propia EGIS. Y en el mismo panorama podemos apreciar el trabajo de fundaciones como TECHO que, según Atria (2009, p.27) se “destaca [por] el vínculo de largo plazo con las comunidades, la integración social y el acceso a la vivienda entregando niveles de excelencia en lo que respecta a calidad, información, asesoría y habilitación social.”

Se configura de esta manera un escenario diverso, donde bajo un mismo tipo de dispositivo de gestión y coordinación de varios actores en torno a la política de vivienda social, se despliegan formas diversas en su modelo de gestión. Esto puede tener incidencia en los mismos actores participes del proceso y en su rol en el mismo, como en los resultados una vez finalizado el proceso.

Se desprende entonces la siguiente pregunta de investigación: ¿Los diferentes modelos de gestión que pueden desarrollarse bajo el modelo de las Entidades Patrocinantes (o Entidades de Gestión Inmobiliaria Social) generan procesos de acceso a la vivienda y resultados diferentes? De ser así, ¿Cuáles son estas diferencias y como son las redes que articulan?

Para poder dar respuesta a esta pregunta se utilizará la metodología de la revisión de casos. Dada la complejidad del problema –por las tres tipologías a analizar- se hará a través de la revisión bibliográfica al respecto de diferentes casos de gestión de EP o EGIS correspondientes a casa tipología, y analizando las similitudes y diferencias entre proyectos gestionados por cada tipo de entidad.


A través de este análisis se busca: ver como se relacionan los actores del proceso bajo cada modelo de gestión, observar que actores tienen más o menos protagonismo bajo los diferentes modelos de gestión,  establecer diferencias y similitudes entre los procesos y los resultados, es decir tipo de vivienda (tipología y localización).




Referencias:


Atria, J. (2009).
 Capital Social y Voluntariado: claves para un financiamiento solidario de la vivienda social. El caso de la fundación Un Techo para Chile.Revista INVI22(61).


Ellen, I. Voicu, I. (2006). Nonprofit Housing and Neighborhood Spillovers. Journal of Policy Analysis and Management, Vol. 25, No. 1 (Winter, 2006), 31-52

Farías, I. (2014). "Improvising a market, making a model: social housing policy in Chile". Economy and Society.


Herman, P. (2012)."El escándalo de las casas Copeva". Recuperado el 25 de agosto de 2014, de http://radio.uchile.cl/2012/10/28/el-escandalo-de-las-casas-copeva

Hidalgo, R. (2007)."¿Se acabó el suelo en la gran ciudad? Las nuevas periferias metropolitanas de la vivienda social en Santiago de Chile". Revista EURE, v.33 n98, Santiago.


Ministerio de Vivienda y Urbanismo (s/f). "Nuevas entidades patrocinantes". Recuperado el 25 de agosto de 2014, de 
http://www.minvu.cl/opensite_20070311161529.aspx


Ministerio de Vivienda y Urbanismo (2013). "Cuáles son las obligaciones de las Entidades Patrocinantes". Recuperado el 25 de agosto de 2014, de 
http://proveedorestecnicos.minvu.cl/2013/12/cuales-son-las-obligaciones-de-las-entidades-patrocinantes/


Noemi, A. (2006) "Las casas "pitufas"". Recuperado el 25 de agosto de 2014, de http://www.elrancahuaso.cl/admin/render/noticia/4438


Sugranyes, A. (2011). "La reconstrucción social del subsidio habitacional" en Centro Cooperativo Sueco,
El camino posible: Producción social del Hábitat en América latina (pp. 45-56). Ediciones Trilce.


SUR Profesionales Consultores (2011). Investigación del funcionamiento de las Entidades de Gestión 
Inmobiliaria y Social en la Política Habitacional. Santiago, Chile. 


lunes, 11 de agosto de 2014

El contexto de la problemática de la vivienda de interés social en Chile: De los conventillos a la segregación urbana.

El problema de la vivienda se remonta a los primeros periodos de expansión urbana de ciertos polos de desarrollo minero y manufactureros en nuestro país a finales del siglo XIX (Hidalgo, 2002) En el contexto de un creciente desarrollo y la consecuente atracción que la ciudad ejercía sobre las personas por la posibilidad de trabajo y oportunidades, la migración del campo a la ciudad tiene su auge y las ciudades no está preparada para recibir a todas las personas que comienzan a habitarla. Así empiezan a emerger los conventillos, cités y mejoras. Las malas condiciones de estos asentamientos, su insalubridad y su hacinamiento, además de la pobreza de los habitantes de estos asentamientos, son elementos que se conjugan para dar origen al fenómeno de la “cuestión social”, y en ese contexto es que comienza a desarrollarse una preocupación por parte del Estado y de organizaciones privadas por la solución habitacional de los grupos obreros, y el aseguramiento de ciertas condiciones básicas de vida.


Ya comenzado el siglo XX tenemos las primeras leyes y normativas que se hacen cargo del problema de la vivienda. Tanto en la dimensión de la salubridad e higiene, como en la dimensión del déficit. La primera data de 1906, la Ley de Habitaciones Obreras, y posteriormente en 1925 se promulga la Ley de Habitaciones Baratas y la Ley de Arrendamientos. Sin embargo, estas leyes no logran paliar el déficit, y por el contrario, con sus estándares de salubridad y la consecuente demolición de los conventillos que no los cumplen, la situación de déficit se acrecienta (Hidalgo, 2002).

Además del estado organizaciones como sociedades de beneficencia católica, y el mismo emprendimiento privado también se involucran en el incipiente mercado de vivienda de interés social. Posteriormente avanzado el siglo XX, con la Ley de Habitaciones Baratas, se propicia la construcción a través cooperativas de vivienda. Tampoco la acción de estas organizaciones pudo subsanar el déficit.

Hasta los años 60s se sigue en una dinámica que busca a través de créditos y préstamos por parte del Estado, fomentar la construcción de viviendas, estimulando el interés de las empresas inmobiliarias. En el año 1965 surge el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), que agrupa a las más de 25 instituciones que están relacionadas con la provisión de vivienda –y que dependen de variados ministerios-, dando origen a la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) “empresa autónoma del Estado, una de cuyas principales funciones es mejorar y renovar las áreas deterioradas de las ciudades, mediante programas de rehabilitación y desarrollo urbano.” (MINVU, s/f).



Es desde este momento, y con un mayor énfasis, en los años 70s, cuando el Estado se hace parte más fuertemente de la provisión de vivienda, de la rehabilitación de barrios y del equipamiento urbano y de servicios que estos deberían tener. Ya en el gobierno de Eduardo Frei Montalva “los programas habitacionales de carácter popular incorporan escuelas, centros asistenciales y campos deportivos, entre otros” (MINVU, s/f).

Sin embargo, tras el golpe militar de 1973, las políticas del Estado cambian en diferentes ámbitos, uno de ellos es el de la política habitacional. Pese a no ser una de las 7 transformaciones clave de la transformación del Estado que se lleva a cabo durante la dictadura (Farías, 2014), existe un cambio profundo en cuanto a la provisión de vivienda de interés social, que en pocas palabras podría expresar en que el Estado pasa de un subsidio a la oferta, a un subsidio a la demanda (Held, 2000).

Esta nueva política se caracteriza por la “falta de planificación”, la que es descrita por Farías (2014) como una improvisación, una manera de hacer política pública propia del neoliberalismo que se instala el Chile de la mano de los “Chicago Boys”, además de tener un fuerte acento en el mercado, el que organiza este mercado específico, y la consecuente retirada del Estado de él. Los lineamientos y supuestos detrás de estas transformaciones a la manera de abordar el problema de la vivienda, han definido y marcado fuertemente la manera en que se enfrenta hoy, ya que no ha existido un cambio sustancial, ni se ha ideado o implementado otra manera de concebir la política pública que fue instaurada desde la dictadura. Esto principalmente se atribuye a sus buenos resultados respecto a la notable y gran reducción del déficit, lo que ha permitido que esta manera de hacer las cosas sea concebida como exitosa.

No obstante lo anterior, el éxito de la reducción del déficit habitacional, ha enmascarado problemas de calidad de las viviendas, segregación socio-espacial, lejanía de servicios y oportunidades (Hidalgo, 2007) y por ende un detrimento en la calidad de vida de los sectores de menos recursos. Es de especial interés el problema de la segregación, pues conlleva una serie de problemáticas sociales que son muy difíciles de abordar, y sobretodo de revertir. Pese a que las tendencias segregadoras de las políticas habitacionales han sido más la norma, y las políticas integradoras una excepción, con la alta producción de viviendas en los años noventas, se profundizó y consolido la preferencia por suelo periférico e incluso rural para proveer techo a quienes carecían de este, y la lógica de las economías de escalas de muchas constructoras dieron origen a bolsones de pobreza totalmente aislados de los servicios y oportunidades de la ciudad que hoy ponen en tela de juicio la política habitacional que se ha llevado a cabo en las últimas décadas. Así es como surgen poblaciones como Bajos de Mena, que hoy están en proceso de demolición.  



Estos problemas no han conllevado a un cambio en la manera de concebir la política habitacional, como ordenada desde el mercado, pero si ha generado el surgimiento de una serie de regulaciones y subsidios que buscan paliar las consecuencias negativas de la desregulación de este mercado.


Subsidios como el de localización o el de ampliación de la vivienda, así como los requerimientos mínimos de materiales y metraje cuadrado, asimismo el surgimiento de las EGIS, son algunas expresiones de estas regulaciones y dispositivos que buscan mejorar la provisión de vivienda de interés social en Chile, y que en el desarrollo de la investigación a la que esta contextualización da origen pretenderé comprender, en tanto a sus relaciones e impactos en la vida de las personas así como en la ciudad y el espacio construido, siempre desde la perspectiva de la sociología de los mercados.


Referencias:

Farías, I. (2014). "Improvising a market, making a model: social housing policy in Chile". Economy ando Society.

Held, G. (2000). "Políticas de vivienda de interés social orientadas al mercado: experiencias recientes con subsidios a la demanda en Chile, Costa Rica y Colombia", CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo.

Hidalgo,  R. (2002). "Vivienda social y espacio urbano en Santiago de Chile. Una mirada retrospectiva a la acción del Estado en las primeras décadas del Siglo XX". RevistEURE, v.28 n.83, Santiago.

Hidalgo, R. (2007)."¿Se acabó el suelo en la gran ciudad? Las nuevas periferias metropolitanas de la vivienda social en Santiago de Chile". Revista EURE, v.33 n98, Santiago.

Ministerio de Vivienda y Urbanismo (s/f). "Historia del ministerio de Vivienda y Urbanismo". Recuperado el 11 de agosto de 2014, de http://www.minvu.cl/opensite_20061113164636.aspx